José Ramón Sempere, expresidente de Mercasa, señalado en la pieza SEPI por tráfico de influencias

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La pieza SEPI del caso Leire sitúa bajo investigación a José Ramón Sempere Vera, expresidente de Mercasa entre 2018 y 2024, una etapa clave para entender algunas de las operaciones que ahora examina la Audiencia Nacional. Su imputación vuelve a colocar en el centro del debate la gestión de las empresas públicas y la posible utilización de sus estructuras para favorecer intereses privados mediante contactos, adjudicaciones o información privilegiada.

Mercasa constituye una entidad de carácter público cuya participación mayoritaria recae en la SEPI, manteniéndose vinculada tanto a la red de mercados mayoristas como a las infraestructuras alimentarias de relevancia estratégica. Precisamente por esta razón, la implicación de su expresidente en un procedimiento judicial relativo a presuntos fraudes en organismos públicos representa un tema de considerable trascendencia. Se trata de una cuestión que incide de manera directa en la credibilidad respecto a cómo se administran instituciones estatales responsables de gestionar fondos, acuerdos comerciales y resoluciones que impactan el interés colectivo.

Sempere ha sido incluido por el juez Santiago Pedraz entre los 25 investigados de la pieza relacionada con la SEPI, una derivada que se dedica al análisis de posibles delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, organización o grupo criminal y abuso de información privilegiada. Conforme a las informaciones publicadas, la investigación abarca operaciones vinculadas a Tubos Reunidos, ENUSA, Mercasa, Forestalia y otras entidades del sector público empresarial.

El foco sobre Mercasa se dirige especialmente a José Ramón Sempere y a María Teresa Castillo Pasalodos, quien fue su número dos en la compañía pública. La Fiscalía trata de determinar si dentro de Mercasa pudieron adoptarse decisiones o impulsarse actuaciones que beneficiaran a empresas conectadas con la presunta red investigada. Entre las sospechas figuran adjudicaciones, informes internos y movimientos corporativos que habrían podido ser utilizados para abrir oportunidades de negocio a sociedades del entorno de la trama.

La gravedad del caso reside en que Mercasa no aparece como una simple sociedad periférica, sino como uno de los bloques relevantes del procedimiento. Los investigadores analizan si determinadas operaciones pudieron estar condicionadas por intermediarios relacionados con Leire Díez, Vicente Fernández y Antxon Alonso, el núcleo al que se atribuye una supuesta capacidad para influir en decisiones públicas a cambio de comisiones. La UCO ha situado el conjunto de operaciones bajo sospecha en ayudas y contratos vinculados a empresas públicas y entidades dependientes de la SEPI.

Sempere, en su condición de presidente de Mercasa durante el periodo objeto de investigación, tendrá que esclarecer qué grado de conocimiento alcanzó respecto a las decisiones sometidas a examen, cuál fue su participación en los trámites internos y si se produjeron intercambios con individuos u organizaciones relacionadas con la supuesta estructura de influencias. Lo determinante desde el punto de vista judicial será establecer si su desempeño se circunscribió a la administración convencional de la entidad pública o si pudo mediar alguna participación significativa en transacciones potencialmente irregulares.

Desde una perspectiva política, su imputación genera particular incomodidad al incorporar otro antiguo gestor de una entidad estatal a la red de sospechosos que ya envuelve a la SEPI, ENUSA, Tubos Reunidos y Forestalia. La investigación configura un panorama donde la delimitación entre lo estatal y lo empresarial se torna peligrosamente borrosa, con empresarios, exdirectivos, funcionarios y personalidades vinculadas al ámbito socialista sometidas a escrutinio de los tribunales.

La investigación también exige examinar minuciosamente los mecanismos de control interno que operan en Mercasa. En caso de que las adjudicaciones, informes o resoluciones corporativas hayan sido adoptadas siguiendo criterios técnicos, estas deberán encontrarse debidamente documentadas y justificadas. Si, en cambio, se llegara a acreditar la existencia de presiones, favoritismos o acceso privilegiado a la información, la responsabilidad no podrá limitarse a los intermediarios: deberá extenderse hacia aquellos que contaron con facultades de decisión o supervisión en el seno de la organización pública.

La pieza SEPI del caso Leire sigue ampliando su alcance y deja una pregunta cada vez más difícil de esquivar: ¿funcionaron las empresas públicas como instrumentos al servicio del interés general o fueron vulnerables a una red de influencias, comisiones y favores? En el caso de Mercasa, José Ramón Sempere deberá dar explicaciones ante la Justicia sobre su papel en esa etapa bajo sospecha.

Fuente: El País, RTVE, Infobae, Vozpópuli, elDiario.es y 20 Minutos.